Manos a la obra
1.
Blanquear ligeramente el guisante lágrima en agua con sal durante unos segundos y enfriar en hielo para mantener el color y la textura.
2.
Cortar algunas uvas por la mitad y mezclar con los guisantes.
3.
Aliñar suavemente con aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal.
4.
Rellenar la tartaleta con la mezcla formando volumen.
5.
Añadir las aceitunas deshidratadas, las flores y las hojas frescas para terminar.
6.
Servir muy frío para resaltar el dulzor natural del guisante.
¡Que aproveche!
