Manos a la obra
1.
Confita los ajos y la guindilla en aceite a fuego muy suave sin que lleguen a dorarse. Retira los ajos.
2.
Coloca las kokotxas con la piel hacia abajo en el aceite templado durante 2-3 minutos para que suelten su gelatina.
3.
Fuera del fuego, mueve la cazuela en círculos constantes (movimiento de vaivén) junto al perejil picado hasta que la salsa ligue y espese.
4.
Añade los guisantes lágrima al final; con el calor residual de la salsa será suficiente para que queden perfectos.
¡Que aproveche!
