Manos a la obra
1.
Infusión: Abre la vaina de vainilla, raspa las semillas y mézclalas con el aceite. Caliéntalo a fuego mínimo (sin que llegue a humear) durante 10 minutos.
2.
Atemperado: En una sartén pequeña, pon un par de cucharadas del aceite de vainilla y añade los guisantes. Saltéalos con un movimiento de vaivén durante 20 segundos; lo justo para que brillen y se templen.
3.
Finalización: Sirve un fondo muy ligero de caldo caliente en el plato. Coloca los guisantes en el centro y termina con unas gotas extras del aceite de vainilla y un toque de sal.
¡Que aproveche!
